Suele identificarse, con bastante acierto, la acción de chatear con los programas de mensajería instantánea tipo Messenger. Está muy comprobado que la mayoría de los internautas utilizan este tipo de software para mantener conversaciones en línea, y que en muchas ocasiones la clásica y habitual “Sala de Chat” queda en un segundo plano.
Por si fuera poco, la aparición del “chat” en las redes sociales tipo Tuenti Facebook, ahonda algo más en la “herida” y deja cada vez más condenada al ostracismo el habitual portal de contactos por chat.
Sin embargo, es justo romper una lanza a favor de la existencia y el uso del chat como tal, al modo “clásico” por decirlo de alguna manera.
Es cierto que en la mayoría de los casos la seguridad y confianza que da el entablar conversación con los contactos habituales es muy complicado de obviar, pero no es menos cierto que la existencia de salas de chat también puede servir tanto de vía de escape cómo de ventana a conocer nuevas personas, ayudar a susperar tiempos muertos y a “huir”, aunque sea por unas horas, de la típica conversación habitual.
Cómo es lógico, el uso de un chat público debe ser, como hemos comentado en estas líneas varias ocasiones, algo responsable y con todas las precauciones habituales, dado que a diferencia de un chat privado con un conocido, el anonimato ofrece grandes posibilidades y grandes peligros que deben,siempre prevenirse.